Mostrando entradas con la etiqueta Poesía de Walter Faila. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía de Walter Faila. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de enero de 2010

Coração Selvagem: O RUÍDO DO SILENCIO

Coração Selvagem: O RUÍDO DO SILENCIO



O RUÍDO DO SILENCIO É verdade, no silêncio cresce o ruído, descem as esteiras da Lua, naufragando nas ondas inquietas de um mar sinistro, cheias de espumas e cabeças de areia, colhendo palavras de uma praia adormecida. Um órgão de algas interpreta as sereias, enquanto a noite perturba o pranto insone, das rochas afogadas de penumbras. O cheiro a peles associa a sentença do esquecimento, e a loucura domina a insensatez dos ventos despenteando os salgueiros. Não te cales então, que no silêncio é mais violento o ruído, e se escutam pensamentos que negamos, realidades que mentimos, na alegria da luta por saber que estamos vivos. Não detenhas os relógios dos meus montes, não adormeças os duendes da ventura, deixa-os que saltem, pelos outonos cinzentos, com aroma de alecrim e de jarilla. Livre das filosóficas águas que emergem das pedras, livre da liberdade que nos ata a cada dia. A vida, meu amor, é um silêncio longo que grita a cada instante, um suicídio do presente em armas de nostalgia e a lembrança do futuro que entre dores e esperanças se pressente. Aonde vais se partes? sempre o eco irá contigo; sempre fugindo das vozes, seguirás sendo… palavra e grito. Que me deixarás se te afastas, deste espaço atemporal entre sórdidos caminhos? Que levarás nas malas, ou em teus bolsos de fumaça e de sons? Volta a pulsar como antes de ser metal ! submerge-te em minhas forjas de ventos desordenados deixa-me moldar-te entre o bronze e o aço, dos poucos sonhos que ainda me restam. Não te vás na busca do nada que já tens, segue afugentando os silêncios que explodem na vida. Dá aos crepúsculos a tua voz desenhada entre algodões e arlequins. Canta uma rima passageira, entoa a tua injúria e a tua desdita. Não me deixes aqui, sozinho, imaginando na fonte , o murmúrio das águas, que caem comentando sua alegria. O rugido dos homens quando têm sob seus pés, a presa que dominam com o fuzil de suas cobiças. É verdade, o ruído faz mais ruído, quando o silêncio é mais silêncio, e se estremecem os tímpanos da mente, despedindo na sua agonia a corda de um violão desgarrada em uma esquina do quarto. As teclas de um piano umedecidas de abandono, um concerto de pássaros , um coro de querubins, e um rouxinol bêbado, dormindo caladamente nos quartos da alma.- Não te cales!, meu amor, deixa que tua voz acaricie a espécie e o planeta. Os pombos devem seguir batendo suas asas de miragens, em meus ninhos de ervas e de barro. 

 WALTER FAILA 

Argentina Tradução: Maria Lua

jueves, 26 de noviembre de 2009

MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ UN ANÁLISIS DE VOS

 

FOTO : FANNY JEM WONG 2006


ANALISIS DE VOS por wfaila Escribió” 

 Miras y callas, tu corazón es la vida 

Y la razón te la aplasta. 

Miras y callas, desde el fondo de tus ojos 

Nace una paloma blanca, 

Y tu social estructura, le va tejiendo su jaula. 

Miras y callas, suena un clarín en tu pecho 

Y te invita a la batalla. 

Miras...y se va tornando roja 

Tu cansada mirada. 

Callas... y el grito comienza a erguirse 

Rebelado en la distancia. 

Miras y callas, late tu corazón como nunca 

En los jardines del alma. 

Miras y callas, despierta la fuente del deseo 

A tus dormidas aguas. 

Miras... y la razón aun de rodillas 

Le resiste a tu nostalgia. 

Callas... en el río de la vida 

Navega sin rumbo el alma.

 Tu nombre llora en mis labios 

Y tu beso se esconde sin saber lo que pasa. 

Miras y callas, el payaso de la escena 

Pierde en su bolso las cartas. 

La tortura del destino 

Cava abismos en tus faldas. 

Miras y callas, por mi boca en tu boca 

Confundes oro con plata, 

El tren del pasado te trae una niña enferma 

Entre cristales y hojalatas. 

Tu alma queda vacía, porque a llenarla no alcanza 

El rojo que está cayendo en la lucha que desangras. 

Miras, porque sabes que en mi tendrás la calma

 La calma que estás perdiendo En ésta dura batalla, 

Y callas, amor... y callas.- 

WALTER FAILA (DEL LIBRO CALCULOS EXTRAÑOS) 

POEMA PREMIADO EN CONCURSO EN 1986.-

lunes, 3 de agosto de 2009

MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ :Silencios de una amante ausente




JUEVES 5 DE MARZO DE 2009

Silencios de una amante ausente


¡Silencio! lloran
Preludios de cantos tristes
sobre el cristal de las cosas.
Los vivos mueren de penas
los muertos penan en rondas.
Enero nace en las hojas
Cuajadas de verde estío.
vaga en mi parque y mi río
trasmutando las nuevas horas
la ciudad que no ha dormido
el alma que siempre llora.
¿ y cuándo vendrás a mi?
¿Cómo serán tus auroras?
¿Cómo llegaran mis labios
a tu boca melancólica?

Mujer que ya no estás
¡ silencio!
¿No te das cuenta que lloran?

No me hables en los sueños,
mi mente se vuelve loca,
grita tu nombre al viento,
se humilla triste en tu sombra.

¿Qué harás,
sin mi… conmigo, ahora?
Lejos de los misterios
que encierran en ti mis sombras
¿cumpliendo con tus deberes
de tu casa o de tus cosas?
O errante gimes, llorosa,
aferrada a los recuerdos
de ésa música que tocan
la comisura de mis labios,
cuando en tus labios
se hacen solo una boca.

Negros espejos se vuelven
Sobre el cristal de las cosas,
reflejan gritos dormidos
que solitarios se ahogan,
mientras vaga en mi parque y mi río
una mujer que ha nacido
con su muerte presurosa.

¡Silencio!

Golpea el agua en mi roca.
Los vivos mueren de pena
los muertos penan en rondas.
Las tumbas ya se despiertan
buscando sus secas rosas.
Los gorriones ya se han ido;
vacías quedan mis horas.
Grita el viento su agonía
Ya no se escuchan mas notas.
Callado, en éste día,
tu nombre yace en mi fosa.

¡Silencio!

No sientes frescas las gotas?
Cuajadas de verde estío
En diciembre han nacido
algunas que otras hojas.
Poco a poco quedo dormido
sangrándome en los oídos
la ausente voz de tu boca.

Silencio, que afuera llueve,
Silencio, que adentro lloran.-

Walter Faila



domingo, 7 de junio de 2009

Reclusión al silencio


Poemas a una Mujer: Reclusión al silencio:


Y llega la hora en que tengo que besar, y noto en la boca el sabor de la sangre, los colmillos sucios, los labios hinchados por el tiempo y por la muerte.
Y se aproxima el momento de la breve caricia, y veo en mis dedos espinas secas, playas vacías y rocas vulneradas. Entonces comprendo el collar de cactus que envuelve mi cielo y el sexo del sol violando mis ansias.
Me quedo mirando el camino donde pasan los extraños y los ausentes, y me siento un mendigo alegando a los pájaros mis vuelos imposibles.-
Y aun así, me niego al mundo, me escondo en sótanos misteriosos y en túneles fétidos, socavando en tumbas dormidas mis sueños de bardo.
Entiendo que la poesía sirve para disfrazar el horizonte y decir que la luna viste camisones de seda. Que es útil para descargar el arroyo que se rebasa en mi ánimo, ante la ferviente crecida de mis lluvias internas.-
Ha comenzado el frío en el sur de mi alma y veo que nada florece entre las hojas secas; me empeño en llevar a contrapelo la piel del destino, a caminar por las sombras suplicando una palabra que alimente mi osamenta, entre tanta ruina descalza, entre tanto escombro maldito.-
Confirmo que la poesía es útil para falsearle a la piedra, que ha parido dos flores en plena madrugada, que sirve para tapar la mierda que corroe las dentaduras de hierro con que me muerde la vida.
Y aun así, me guardo los trapos húmedos en los bolsillos rotos y salgo por las tardes para esconderme, de los espejos y los diablos que moran bajo los maderos de mi cama, hasta que llega la hora en que tengo que besar, y me doy cuenta que el sabor a sal que llevo en la boca no es mas que una gota de lágrima que zozobra bajo el techo de cinc que contiene la tormenta oscura de mi sangre de poeta.-
Es la hora de mentirle al sol, que sus hilos de oro entran como rayos de vida a través de la ventana, es hora de sentarse bajo el sauce, a mirar como pasa imperturbable por el lecho del río, el barco de los sueños, llevando en su proa el cadáver mutilado de mis últimos versos.-
Es hora de llorar, amor, como lloran los pájaros… cantando hacia el silencio.-

Walter Faila

martes, 21 de octubre de 2008

De bronce y petróleo




Poesía de Walter Faila
De bronce y petróleo


He aquí un hombre semejante y distinto.
Solitario trashumante del atajo de la vida,
cortesano de las flores arrumadas en jardines,
mendigo de la lluvia y alquimista de las luces.-
Caminando en un planeta de bronce y de petróleo,
entre cuerpos hambrientos de lujuria y de vejamen
entre hermanos sanguinarios y padres perversos.
Hurgando en un verso la nostalgia de las piedras
que deslían su llanto en el efímero beso de las olas.
¿Podrás quererme en ésta estancia
de piélagos singlados por buques de tristezas?
¿Sabrás arrancar de mis instintos
la sonrisa enlatada en la viruta de mis tiempos?
He aquí un hombre como tantos hombres
vestido con la muerte del crepúsculo
en el mediocre meridiano de la noche.
El que escapa en la ceniza cuando el fénix resucita
y es una cara roja en su relámpago de infiernos
la huella del latido que dibujan sus quimeras.
Aquí tienes la sombra prematura
del feto que parieron sus pasos errabundos.
Recorriendo los tinglados del mercado de los sueños,
comprando en algún puesto de especies naturales
la mezcla de tisanas que alivien sus cartílagos.
¿Podrás reconocerme en ésta oquedad en que me miras?
¿Florecerán tus agios crisantemos en mi campo de vestigios?
¡ Si al menos tu nombre le enseñaras a su boca!
¡Si acaso te cayeras en su mano de obrero y artesano,
y tallada fueras como ébano de savia a su desdicha!
He aquí mujer un hombre sin cruz y sin bandera,
sobreviviente de las excavaciones de su alma,
quemado por las brasas que arden en su pecho,
deambulando por tus pasos de corrillo y de frontera.
Colgado en halcones que sobrevuelan epitafios
de un cementerio de farolas con mares cobrizos y secretos.
Buscando en las líneas de tus labios una tumba de otoño
para sepultar las tristezas
de su planeta sombrío de bronce y de petróleo.



Nada dicen

Nada dicen los racimos de bucles de las olas,
no se escuchan los coros de duendes que me habitan.
¿Será que se ha dormido el río en la noche de Santiago?
¿Cómo tenso la cuerda de la guitarra que jamás he tocado
para romper ésta elipsis de agua que agoniza en la ribera?
¡Légame un Orfeo de átomo y de arena en esta playa,
donde callan los vientos y descansan sus ansias las sirenas!
¿No te das cuenta que el poema es una herida de recuerdos,
vagando dolorido entre Obeliscos y mudos bandoneones
Que alquimista de quejas en los verdores de una broza
ha mezclado su ángel en libros de musgos y hojalatas?
¡Sostenido como un feto de céfiro en las ubres de la aurora!
observo en sus loas la voz ausente, su canto, su sonrisa.
Malhumorado e incrédulo ante los ojos finitos de la vida,
como un linyera licencioso contemplando una diadema.
¡Alcánzame un Apolo con su lira de sol a mis nocturnos,
donde se desgranan los trigos con espigas de silencios!
No me rompas este vuelo bajito de pájaro iracundo,
no libes la cabeza excomulgando el don de su palabra.
La frente se parte en un mendrugo de hielo enharinado,
de la lágrima primaria que dio origen y raíz a la tristeza.
El domingo se aproxima merodeando como sierpe,
y es un vidrio que anuncia en su estallido la tormenta,
y es un bifronte de rotas cicatrices el día que antecede.

WALTER FAILA